¿Vale la pena?
Este mini proyector encaja sobre todo con quien quiere montar cine en casa sin complicarse demasiado, pero aceptando que su punto fuerte es la comodidad más que la potencia bruta. El formato portátil, Android 11.0, WiFi 6, Bluetooth 5.4 y la corrección trapezoidal automática lo hacen muy atractivo para salón, dormitorio o incluso para llevarlo de una habitación a otra, mientras que el brillo de 230 ANSI marca el límite real cuando entra demasiada luz.
Yo lo veo como una compra sensata para sesiones relajadas, streaming directo y uso casual, especialmente si valoras tener apps integradas y una instalación rápida. En cambio, si buscas una imagen más contundente en ambientes iluminados o un salto claro de cine serio, aquí manda más la practicidad que la ambición visual; el equilibrio es bueno, pero no es un proyector para exigirle una sala difícil.